Existe un gran interés por parte de dentistas y pacientes ante el aspecto estético de la
dentición.
La onicofagia o mordisqueo de uñas es un hábito patológico muy
extendido en infancia y edad juvenil que influye negativamente en estéticas dental y
bucal.
La continua y reiterativa manía ocasiona desgaste y astillamiento prematuro de los
incisivos centrales superiores, dientes de enorme repercusión en la buena apariencia de
la sonrisa.
Los microtraumatismos que el mordisqueo ocasiona en las mucosas labiales hacen que la
patología infecciosa (herpes, labios cortados, aftas,...) sea más frecuente en estos
pacientes.
Así mismo, la estética de las manos se ve mermada por la presencia de uñas escasas e
irregulares.
La onicofagia constituye una preocupación para los padres de niños y adolescentes.

FIGURA 1.- Imagen típica de
unos dedos de mordedor
de uñas con alteración de tejidos periungueales
La psicología moderna emplea
técnicas de modificación de conducta para el tratamiento de la onicofagia.

FIGURA 1 bis.- Abrasión de incisivos
centrales
superiores por el mordisqueo continuado con
alteración de la estética de la sonrisa
El conductismo es una corriente de la
psicología científica que centra su atención en el estudio del binomio
estímulo-respuesta siendo la conducta el objeto de estudio y la observación el método
experimental.
Presentaremos en este trabajo un nuevo método de enfoque odontológico como apoyo a la
terapéutica psicológica conductual, de fácil aplicación por el odontólogo
generalista, que resuelve con efectividad en un corto espacio de tiempo el problema de la
onicofagia y evita la progresión de sus indeseadas y múltiples alteraciones
psicológicas, infecciosas y estéticas.
Palabras clave
Onicofagia; mordedura de uñas; estética dental; infección oral; herpes; padrastro;
terapia conductual; conductismo; ansiedad; hábito patológico; nuevas terapéuticas;
succión del pulgar.
La onicofagia, del griego onyx uña
y phagein comer -, se define como una costumbre de comerse o
roerse las uñas con los dientes, pudiendo provocar heridas en dedos, labios y
encías así como el desarrollo de diversas infecciones. Representa a veces una costumbre
viciosa contraída desde pequeño y en otras ocasiones es sintomática de una afección
neuropática ref. 5.
La succión de dedos y la mordedura de uñas son ejemplos cotidianos y comunes de hábitos
pautados de desarrollo. Suelen considerarse reacciones automáticas que pueden
manifestarse en momentos de estrés, frustración, fatiga o aburrimiento (fig. 1).
La mordedura de uñas coincide habitualmente con la succión de los dedos de modo que
aquella sucede a esta en el tiempo. Generalmente los afectados se muerden todas la uñas
(Kaplan y Sadock. ref. 6).
La incidencia de la onicofagia es excepcionalmente elevada. Hay igualdad respecto a sexos
aunque las mujeres parecen más preocupadas por el problema estético por lo que buscan
ayuda en mayor número que los hombres. Las encuestas muestran que cerca del 45% de los
niños durante la pubertad, alrededor del 25% de los estudiantes universitarios y más o
menos el 10% de los adultos mayores de 35 años se muerden las uñas compulsivamente
(Azrin y Nunn ref. 2).
La génesis de la mordedura de uñas asume que la mayoría de los afectados presentan la
consecuencia de un comportamiento que no se extinguió convenientemente en su momento a
los dos o tres años, cuando el niño se chupaba el dedo (Carrobles J.A ref. 4 ).
Autores como Meneghello consideran que la onicofagia, a diferencia de la succión del
pulgar, puede ser indicadora de algún conflicto emocional que debe alertar al médico
ref. 9. Hay un aumento constante en la prevalencia de la mordedura de uñas en los niños
hasta los 12 años. Hacia el final de la adolescencia quizá el 25% siguen mordiéndose
las uñas. Una minoría de personas siguen estando aquejadas por este hábito a lo largo
de toda su vida.
La onicofagia en las formas agudas puede dañar el lecho ungueal y la matriz. También
puede complicarse con verrugas periungueales y padrastros. Infecciones bacterianas y
víricas en labios y mucosa oral así como alteraciones de la estética de los dientes,
por abrasión, erosión, astillamiento y malposición, están presentes.
En cuanto al tratamiento es esencial que el sujeto esté dispuesto a abandonar el
mordisqueo.
Es típico el cuadro en la consulta de psicólogos y psiquiatras de la paciente mordedora
de uñas que siente aversión por lo antiestético de sus manos y que ha intentado en
repetidas ocasiones abandonar el vicio sin lograrlo, acudiendo a todo tipo de terapias:
unturas amargas, ansiolíticos,...
Cuando se da una enfermedad emocional obvia, el terapeuta debe atender estreses vitales
urgentes y apremiantes ref. 6.
El conductismo es una corriente de la psicología científica que centra su atención en
el estudio del binomio estímulo-respuesta. Pretende una psicología como ciencia
objetiva, siendo la conducta el objeto de estudio y la observación el método
experimental ref. 13 .
Watson establece las bases teóricas de los planteamientos conductistas esbozando
técnicas de tratamiento. Posteriormente otros autores han desarrollado el método
práctico (Dr. V.J. Rubio. Dpt. Psicología Biológica y de la Salud. Universidad
Autónoma de Madrid ref.
internet 2).
La terapia de modificación de conducta ha sido utilizada ampliamente en el tratamiento de
la onicofagia y es considerada la técnica más exitosa hasta el momento. Bayés ref. 3 le
adjudica una tasa de éxito entre 80 y 85%.Anteriormente ha sido utilizada la
farmacoterapia, terapias aversivas, autodominio, prácticas negativas,... (Azrin y Nunn
ref. 2).
Tratamientos comúnmente conocidos han sido empleados: impregnación de los dedos con
sustancias amargas, capuchones de dedos, entablillamiento del pulgar o del codo,.... ref.
internet 3
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ateriales y métodos |
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El tratamiento propuesto está diseñado
para la colaboración entre el psicoterapeuta y el odontólogo. El primero pondrá en
marcha, tras el análisis de las causas que han llevado al hábito onicofágico, la
terapia de modificación de conducta. El odontólogo fabricará el dispositivo que
describimos y lo controlará en visitas sucesivas. La comunicación entre psicólogo y
dentista será fluida a lo largo del proceso. Es esencial que el sujeto esté dispuesto a
abandonar el mordisqueo.
Tomaremos unas medidas de alginato de los maxilares del paciente. En taller con una
plancha rígida termoplástica de 0.8 mm. fabricaremos un molde del maxilar superior.

FIGURA 2.- Férula sobre modelo.
Totalmente escotada por mesial y distal
Se recorta la plancha hacia mesial desde
primer premolar de un lado a primer premolar del cuadrante opuesto. Distalmente
liberaremos a partir de los primeros molares (figs. 2, 3).
Obtendremos finalmente una férula parcial de levantamiento de mordida que cubrirá
premolares y primeros molares de ambas hemiarcadas. Preservaremos el arbotante palatino
para dar solidez al conjunto.

FIGURA 3.- La férula anterior
en visión lateral.
Cubrimos premolares y primer molar
Una vez colocada la férula en boca del
paciente, queda una mordida abierta anterior que dificulta totalmente el but a but con lo
que la acción de morder uñas es totalmente impedida (figs. 4, 5, 6, 7).

FIGURA 4.- Férula en boca: se
aprecia el levantamiento
de la mordida impidiendo el but a but del grupo anterior.
Obsérvese la pérdida de esmalte en el incisivo central
por el contínuo microtraumatismo al mordisquear.
En nuestra experiencia el aparato
diseñado no estorba la comunicación normal de los pacientes. Esto constituye un avance
importante pues anteriores procedimientos (capuchones de dedos, entablillamiento del
codo,...) son incompatibles con la relación social, cuestión fundamental como causa de
fracaso terapéutico.
El uso es continuado, incluso en horas de sueño, únicamente quitándolo para comer.

FIGURA 5.- Férula en boca. Vista
frontal.
mordida abierta anterior que impide el mordisqueo.
Para apreciar las zonas de desgaste y abrasión en incisivos.
No hemos observado alteración oclusal ni
signos de disfunción temporo-mandibular hasta el momento en el curso de los casos
tratados, dado la brevedad del uso de la placa con el método que proponemos (3 a 4
semanas). No obstante, un estudio estadístico será necesario.
Pensamos que de afectar
ocasionalmente la oclusión céntrica los cambios serán livianos,
solucionables con un mínimo equilibrado anterior y posterior al
tratamiento.

FIGURA 6.- Visión lateral del
mordisqueo.
El but a but produce la sección ungueal.

FIGURA 7.- La foto anterior pero con
la férula en boca.
Es imposible el mordisqueo.
Hay que advertir, para mantener la moral
del sujeto, que tras el cese del hábito las uñas y tejidos periungueales deben
restablecer su condición normal paulatinamente. Los tejidos mortificados durante años
requieren un tiempo mínimo para ofrecer una morfología sana.
A las 8 semanas hay una buena apariencia pero las uñas son todavía blandas.
Normalmente se da el alta a las catorce semanas cuestión que hay que hacer observar a los
pacientes para que tomen conciencia del hecho y no pierdan su decisión (fig. 8).

FIGURA 8.- Al mes de instaurada la
terapéutica.
La uña ha crecido, los tejidos periungueales han sanado.
Compara con figura 1.
- Se trata de una serie de ensayos
experimentales sin valor estadístico.
- Hemos manejado varios casos con resultados
positivos.
- El método exige la colaboración estrecha
entre dentista y psicoterapeuta.
- Lo casos tratados se corresponden con
recidivas por fracaso de terapias anteriores.
- La mejoría es significativa desde las
primeras sesiones tanto objetiva como subjetivamente (los pacientes salen reforzados
psicológicamente al lograr vencer el vicio).
- Efectos colaterales no han sido observados.
- La onicofagia es un hábito patológico con
gran prevalencia en infancia y juventud.
- La incidencia en estética dental y manual
es evidente.
- Conseguimos mediante un sencillo
procedimiento un apoyo importante para la terapia conductual.
- Nuestro aditamento no dificulta la
relación social de los pacientes haciendo posible un tratamiento continuado sin perjuicio
de dicha relación.
- Se trata de un método económico para los
pacientes.
- Supone una nueva arma terapéutica para el
odontólogo general, lo que redundará en beneficios para el consultorio.
- La técnica de aplicación es de fácil
asimilación por auxiliares e higienistas.
- Tratamos en este trabajo la presentación
de una propuesta experimental para el tratamiento de la onicofagia que deberá ser
ampliada en posteriores
estudios de investigación.
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controlled comparison of competing response and mild aversion treatments.
Behaviour-Research-and-Therapy. 1996 Mar; Vol 34(3): 269-272
2. Azrin N., Nunn G. Tratamiento de hábitos nerviosos. Editorial Martínez Roca, s.a.
1977 Gran Vía 774. 08013 Barcelona. España.
3. Bayés R., Riba M.D. Descripció, aplicació práctica y resultats de la técnica
d´Azrin i Nunn per a la modificació d´hàbits nerviosos. Quaderns de Psicologia, 1986
7(2), 55-59.
4. Carrobles J.A. Análisis y modificación de conducta II: Aplicaciones clínicas.
Universidad Nacional de Educación a Distancia. 1996. Impresa, s.a. Herreros 42. Políg.
Ind. Los Ángeles. Getafe. Madrid.
5. Diccionario terminológico de Ciencias Médicas. 12ª edición. Masson-Salvat. 1984.
Muntaner 262. Barcelona. España.
6. Kaplan H.I.; Sadock, B.J. Tratado de Psiquiatría. 2ª Edición. Ediciones Científicas
y Técnicas. Masson-Salvat. 1992 Avda. Príncipe de Asturias 20 Barcelona. España. pp.
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7. Long,-Ethan-S.; Miltenberger,-Raymond-G. A review of behavioural and pharmacological
treatments for habit disorders in individuals with mental retardation.
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8. Meichenbaum D. Self-instructional strategy training: A cognitive prosthesis for the
aged. Human Development. 1980 17: 83-88.
9. Meneghello J. Pediatría. Publicaciones técnicas Mediterráneo. 4ª edición. 1992.
Avda. Eliodoro Yáñez 2541, Santiago. Chile.
10. Peterson,-Alan-A.; Campise,-Rick-L.; Azrin,-Nathan-H. Behavioral and pharmacological
treatments for tic and habit disorders: A review.
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Dra. Cristina Botella Arbona. Dpt. Psicología Básica, Clínica y
Psicobiología. Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. Campus de Borriol. Aptdo. correos
224, 12080 Castellón (SPAIN)
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